16 de diciembre de 2011

La violencia como sacrificio

Lenin mantenía que no podía escuchar la Apassionata de Beethoven, su pieza favorita porque le hacía comportarse con amabilidad y dulzura, algo que era incompatible con la crueldad que exigía la implantación del comunismo.
“No puedo escuchar música muy a menudo, me dan ganas de acariciar la cabeza de la gente  (…) pero ahora no hay que acariciar la cabeza de nadie (…) hay que golpear las cabezas, golpearlas sin piedad, aunque ideológicamente estemos en contra de cualquier tipo de violencia contra las personas.Humm, es una tarea extremadamente difícil".

La belleza como debilidad  
   
 Beethoven  Apassionata

                        



                                    

No hay comentarios: