Scene Song
30 de septiembre de 2013
10 de septiembre de 2013
26 de abril de 2013
19 de abril de 2013
5 de abril de 2013
20 de marzo de 2013
Negra Sombra
Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.
21 de diciembre de 2012
Mitos de motel.Andrés Delgado
Me detengo en la entrada, estiro el cuello por la ventanilla del carro y hablo con el altoparlante empotrado en la columna. Esperar a la entrada a un motel causa ansiedad y a veces pánico. Nunca será un evento cualquiera a menos que vengas a trabajar. Digo que me esperan en las oficinas y me abren las puertas metálicas.
Ahora estoy sentado en una sala con poltronas blancas y florero amarillo. Me recibe Alejandra Galeano, administradora del motel y encargada de darme un recorrido. La idea es mostrarme el funcionamiento del negocio. Comenzamos en la recepción, que no es un hall con azafata sonriente detrás de la barra sino un mini mercado con estanterías atiborradas de productos del bar, atendido por una señora con gorro hospitalario, delantal rojo y chanclas.
Luego de meterme por las entrañas del motel, tengo dos seguridades: En Motivos no hay cámaras detrás de los espejos. Y tengo que volver, pero como un anónimo.
13 de diciembre de 2012
14 de noviembre de 2012
17 de octubre de 2012
7 de octubre de 2012
Náufragos. Sebastian Antezana
14.12.21 p.m. El golpe de la memoria fue violento y sorpresivo. Ella todavía me miraba esperando una respuesta pero en sus ojos se leía sorpresa e intriga. No supe cómo articular en una expresión o en un par de oraciones rápidas lo que intentaba decirle, lo que sentía que ya no podría explicarle, que el estar pendiente de qué hora era había acabado para mí un día hace ya doce o trece años, en medio de un río y un viaje que tenían todo y no tenían nada que ver con el que nos había reunido allí. Permanecí mudo, en un silencio horrible cargado de culpa. Tenía frente a mí una tabla de salvación, una posibilidad real de escapar del círculo de soledad y fugacidad que me envolvía hacía días, y a pesar de ello no hice nada. Me comencé a sentir mal. Mal, además, porque sabía que al no decir nada la estaba abandonando, la estaba dejando sin lo que parecía ser el único punto de referencia que había encontrado entre la marea de pasajeros, el único puerto en medio del agua. Yo era su última posibilidad esa tarde y a pesar de eso, a pesar de saber que nos traicionaba a los dos, la iba a dejar sola.
14.12.30 p.m. Entonces se dio la vuelta y sin decir una sola palabra más, dándose cuenta de nuestro mutuo naufragio, de nuestra irremediable soledad, se alejó y se perdió en medio de la multitud.
Sebastián Antezana
Sebastián Antezana (México-Bolivia, 1982) nació en el D.F., México, pero se trasladó muy temprano a La Paz, Bolivia. Su obra ha sido recopilada en antologías comoConductas erráticas (Aguilar, 2009), y es autor de las novelas La toma del manuscrito(Alfaguara, 2008; X Premio Nacional de Novela de Bolivia) y El amor según (El Cuervo, 2011, 2012)
3 de octubre de 2012
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