Scene Song
7 de noviembre de 2013
4 de noviembre de 2013
3 de noviembre de 2013
1 de noviembre de 2013
25 de octubre de 2013
Wislawa Szymborska, de Mil alegrías -Un encanto-,1967.
A mi corazón el domingo
Gracias te doy, corazón mío,
por no quejarte, por ir y venir
sin premios, sin halagos,
por diligencia innata.
Tienes setenta merecimientos por minuto.
Cada una de tus sístoles
es como empujar una barca
hacia alta mar
en un viaje alrededor del mundo.
Gracias te doy, corazón mío,
porque una y otra vez
me extraes del todo,
y sigo separada hasta en el sueño.
Cuidas de que no me sueñe al vuelo,
y hasta el extremo de un vuelo
para el que no se necesitan alas.
Gracias te doy, corazón mío,
por haberme despertado de nuevo,
y aunque es domingo,
día de descanso,
bajo mis costillas
continúa el movimiento de un día laboral.
16 de octubre de 2013
4 de octubre de 2013
Un caballo de cartón y una andadora.
Y te enviaré mi canción:
“Se canta lo que se pierde”,
con un papagayo verde
que la diga en tu balcón.
“Se canta lo que se pierde”,
con un papagayo verde
que la diga en tu balcón.
30 de septiembre de 2013
10 de septiembre de 2013
26 de abril de 2013
19 de abril de 2013
5 de abril de 2013
20 de marzo de 2013
Negra Sombra
Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.
21 de diciembre de 2012
Mitos de motel.Andrés Delgado
Me detengo en la entrada, estiro el cuello por la ventanilla del carro y hablo con el altoparlante empotrado en la columna. Esperar a la entrada a un motel causa ansiedad y a veces pánico. Nunca será un evento cualquiera a menos que vengas a trabajar. Digo que me esperan en las oficinas y me abren las puertas metálicas.
Ahora estoy sentado en una sala con poltronas blancas y florero amarillo. Me recibe Alejandra Galeano, administradora del motel y encargada de darme un recorrido. La idea es mostrarme el funcionamiento del negocio. Comenzamos en la recepción, que no es un hall con azafata sonriente detrás de la barra sino un mini mercado con estanterías atiborradas de productos del bar, atendido por una señora con gorro hospitalario, delantal rojo y chanclas.
Luego de meterme por las entrañas del motel, tengo dos seguridades: En Motivos no hay cámaras detrás de los espejos. Y tengo que volver, pero como un anónimo.
13 de diciembre de 2012
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